Hola a todos, publico ésta entrada para ofrecer una disculpa y dar razón por el cual no podré actualizar ésta semana pues se pospone la actualización del 24 de Enero para el 31 de Enero.
1. Estoy preparando un video para un sitio web llamado Ulule.com el cual funciona exactamente igual que kickstarter.com. La intención es recaudar fondos para tratar de capitaizarme haciendo Nómadas del Yermo. De no poderse, no se preocupen, el webcómic aun siguirá.
2. Estoy tomando un curso de escritores y necesito acabar una de las asignaciones. Estoy comenzando una novela que tengo fe les gustará una vez que la termine de escribir.
3. Hice un viaje que no me dejó tiempo de avanzar mis deberes. Éste fin de semana cumplí uno de mis sueños, fui a la isla de Hashima / Gunkanjima, Japón. Una isla abandonada desde 1974 con una apariencia post-apocalíptica. Les dejo el relato que escribí en mi diario. Una abrazo a todos.

Al sur de Japón, Isla de Hashima / Gunkanjima. 2012.
Cuando partí del puerto, en el recorrido pude ver muchas fábricas de barcos. Enormes estructuras de metal enmarcaban los cuerpos incompletos de las ballenas de acero de titanio y fibra de carbono que estaban por nacer. El mar mecía la embarcación que se dirigía a la isla y conforme nos íbamos adentrando al mar, los olas se hacían más fuertes y existía la posibilidad de no poder arribar a la isla de Hashima. Mientras tanto, desde lo alto de la pequeña embarcación iba filmando y contemplando el paisaje. No sabía si la brisa del mar o las gotas de lluvia ligera se interponían entre el lente de mi cámara y la isla abandonada. Pero eso no me preocupaba, iba disfrutando el momento del encuentro. Se veía impresionante al ir llegando. Un lugar que esconde memorias y vivencias detrás del abandono. La isla de Hashima, es mejor conocida como Gunkanjima, “barco de batalla,” en español. Fue descubierta en 1810, y al mismo tiempo se percataron que bajo la isla se encontraba el combustible fósil de los tiempos de la revolución de la industria, el carbón. Mismo que a la tierra le toma años en realizar, y al hombre horas en consumir. La compañía Mitsubishi compró la isla en 1890 en cien mil yenes, aproximadamente como mil quinientos dólares. Que en aquellos tiempos seguro era una fortuna. Cien años más tarde, cuando la isla ya no pudo dar más de sí, cuando el carbón ya no se albergaba en las profundidades de la tierra, emprendieron en enero de 1974 el abandono de la isla, quedando totalmente desierta en abril de ese mismo año. Pude ver un muro en donde un pequeño niño dejó un mensaje que decía: “Por favor cuida de mi pez golden fish y mi pajarito, pues tengo que irme de aquí.”

Desde que la isla está a sólo 25 minutos en barco de la ciudad de Nagasaki, puedo imaginar que los habitantes de la isla presenciaron a lo lejos la nube en forma de hongo que provocó la bomba atómica en 1945. Para mi grata sorpresa, el guía del viaje, fue uno de los habitantes del lugar, nos contó que cuando la detonación ocurrió, sintió cómo la isla se estremeció.
Pude tomarme una foto con el guía, pues para mí resultó fabuloso que haya conocido a una de las personas que formaron parte de ésta historia.
Definitivamente volvería a repetir éste tipo de experiencias. Me sentí libre, me hizo sentir maravillado, la isla impone por su misterio y su abandono. Un monstruo de concreto que de poder hablar de lo ocurrido, definitivamente sería alguien a quien me gustaría escuchar.